Diversos organismos internacionales han elegido la Bomba de Calor, como el mejor sistema de calefacción en lo que a eficiencia energética se refiere.

El invierno ha llegado en este año 2021 con gran fuerza, primero, con la borrasca Filomena que cubrió gran parte del territorio español con nieve, y luego con lluvias y bajas temperaturas que, sumadas a la situación generada por la pandemia, hacen que la climatización, junto con la ventilación, sea una gran protagonista en las casas, colegios, universidades, hospitales organismos públicos, empresas, centros de ocio, etc.

Es una época en la que el consumo energético en general se eleva, porque echamos mano de diferentes alternativas para calentar las estancias y poder generar ese confort térmico tan deseado. A esto se añade la volatilidad del precio de los suministros energéticos.

Según la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2019-2024 (ENPE) uno de los cuatro indicadores principales para monitorizar su seguimiento en nuestro país es la temperatura inadecuada en la vivienda en invierno. Los otros tres factores están relacionados con el gasto energético desproporcionado.

Y es aquí cuando la Bomba de Calor, se convierte en la opción más adecuada para ofrecer espacios climatizados y agua caliente sanitaria, con la garantía de tener un ahorro en la factura energética y además beneficios para la salud, al contribuir a mejorar la calidad del aire interior, lo que permite disfrutar de un ambiente más limpio, sano y agradable.

Pero, ¿cómo puede la Bomba de Calor, ayudar con el objetivo de reducir la pobreza energética en Europa?

La tecnología Bomba de Calor, proporciona aire caliente o frío dependiendo de las necesidades de temperatura del recinto, por ejemplo, en invierno, toma la energía del entorno natural (el aire, el agua o la tierra) y la transporta al interior de los recintos, calentándolos. También actúa a la inversa en verano, llevando el calor del interior de los recintos hacia el exterior, refrescándolos.

Teniendo en cuenta que la Bomba de Calor aprovecha la energía disponible en el aire ambiente, el suelo o las aguas superficiales, su eficiencia es muy alta, reduciendo en consecuencia el consumo de energía y la factura energética.

Sin duda alguna la Bomba de Calor, genera ahorro energético, confort, salud y sobre todo la confianza de tener un sistema de climatización fiable y amigable con el medio ambiente, pero para conseguirlo es muy importante que los gobiernos de los distintos países se involucren, mediante un apoyo decidido, implementando ayudas directas al usuario final que utilice esta tecnología.