Como ya hemos mencionado en post anteriores, las Bombas de Calor ocupan un papel importante dentro de los planes de descarbonización y de utilización de energías limpias establecidos por la UE, y son diversas las referencias que se hacen a estos equipos en las Directivas relativas a la Eficiencia Energética y a las Energías Renovables, así como en diversos documentos publicados por la Comisión Europea, como es el de la Comunicación sobre la Estrategia de la UE relativa a la Calefacción y la Refrigeración.

En este sentido, es importante destacar que, el uso de equipos Bombas de Calor contribuye a la consecución de los objetivos establecidos en el Borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030, recientemente publicado por IDAE que, entre otras acciones, establece que los parques inmobiliarios deben transformarse en parques de alta eficiencia energética y descarbonizados antes de 2050, debiéndose facilitar la renovación de los edificios existentes en Edificios de Consumo de Energía Casi Nulo (EECN) de una manera económicamente rentable. Asimismo, marca un escenario objetivo en el que la aportación de ERES por las bombas de calor va a aumentar de los 650 ktep del año 2018 a los 4.076 ktep en el 2030.

Rehabilitación energética y Bomba de calor

De todo esto, se deduce que la rehabilitación energética de los edificios va a suponer un reto muy importante para alcanzar los objetivos establecidos, entre ellos figura la mejora de la eficiencia energética de 300.000 viviendas/año, mediante su renovación de instalaciones térmicas.

Partiendo de la base de que las prestaciones de las Bombas de Calor, su elevada eficiencia y el uso que hacen de energía procedente de fuentes renovables les sitúa entre las mejores alternativas para la climatización de los EECN, cada vez será mayor su utilización en la sustitución de sistemas tradicionales de calefacción.

Pero para que la citada sustitución por sistemas basados en Bomba de Calor sea efectiva, hay que tener en cuenta una serie de aspectos muy importantes, entre los que figura un conocimiento adecuado de estos equipos (tipologías, condiciones operacionales, aspectos para su dimensionamiento, etc.), y realizar una serie de tareas de análisis de la instalación existente, incluyendo estudios de alternativas y de cálculos para su dimensionamiento, así como el de las redes de distribución y el de las unidades terminales, con el fin de disponer de la solución más favorable en cada caso, tanto desde el punto de vista de la inversión, como del de la explotación y de la utilización.

Y para ello, tanto las propiedades, como los arquitectos, prescriptores y usuarios, deberán recurrir a los fabricantes, ya que son los que conocen las últimas tecnologías y disponen de amplios catálogos con diferentes soluciones, y podrán asesorar de manera adecuada en relación al resto de componentes de la instalación y a la implementación del conjunto de la misma.