La Unión Europea deja cada vez más patente su fuerte respaldo a las políticas tendentes a lograr objetivos vinculantes en materia de energía renovable, eficiencia energética y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero que ayuden a progresar hacia los objetivos del año 2020, a la vez que el Parlamento Europeo apoya la consecución de metas más ambiciosas como reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE en un 85-90% para 2050.

En este contexto, no cabe duda que uno de los objetivos prioritarios de la Unión en materia energética es la descarbonización. Una prueba clara de ello es la Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de la Regiones sobre la Estrategia de la Unión Europea relativa a la calefacción y la refrigeración.

En el citado documento, la Bomba de Calor aparece como una de las tecnologías propuestas a la hora de sustituir un viejo sistema de calefacción, mencionándose específicamente en el mismo que “La transformación de un edificio en un edificio eficiente permite el cambio a bombas de calor… Estos aparatos ahorran costes. Las bombas de calor pueden transformar una unidad de electricidad o gas en 3 o más unidades de calefacción o refrigeración”.

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