Desde que aparecieron las primeras bombas de calor en el mercado en la década de los 70, estos equipos han experimentado una evolución en su diseño y en sus prestaciones y aplicaciones que puede calificarse como exponencial.

Si bien los principios de funcionamiento del ciclo de compresión que atañen a los circuitos frigoríficos son los mismos, el avance en los desarrollos de los equipos en las oficinas de I+D gracias a las herramientas informáticas de cálculo, diseño y simulación, la estandarización y la optimización de los componentes que incorporan los equipos, la mejora de las características físicas de los materiales, las disponibilidad de avanzados medios de producción con tolerancias mucho más ajustadas y los estrictos requisitos de calidad, las nuevas herramientas de ensayo y de seguimiento de la vida de los equipos, y la incorporación de sistemas de control capaces de gestionar múltiples parámetros y condiciones de trabajo, hacen que el funcionamiento y prestaciones de los equipos actuales poco tenga que ver con las de los equipos iniciales.

Además de la evolución técnica, ha habido una evolución normativa, especialmente en los últimos años, que ha obligado a  los fabricantes a ofrecer al mercado equipos cada vez más seguros, eficientes y respetuosos con el medio ambiente.

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